Trabajador muerto y tres heridos por una patota de la Unión Ferroviaria contra trabajadores terciarizados
Página 12/Agencias
Mariano Ferreyra, un militante de 23 años del Partido Obrero, murió tras ser baleado por una patota de la Unión Ferroviaria cuando, junto a trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca y organizaciones de izquierda que reclamaban por la reincorporación de cien despedidos intentaron cortar las vías del tren. Por este mismo conflicto ya había habido un episodio de violencia sindical el mes pasado, cuando el mismo grupo de ferroviarios y movimientos sociales fueron corridos de la estación Constitución por esta patota, que les impidió realizar un acto. Ayer, los dos grupos se enfrentaron con piedras y palos en la zona de la estación Hipólito Yrigoyen y, en medio de las corridas, los de la Unión Ferroviaria sacaron armas y dispararon contra los militantes de izquierda. Además de la muerte de Mariano Ferreyra hubo tres heridos.
Elsa Rodríguez, de 60 años, recibió una balazo en la cabeza y está en coma, tras ser operada en el Hospital Argerich. Según el último parte médico, permanece conectada a un respirador artificial en estado “grave” y con “pronóstico reservado”. Los otros dos heridos, Nelson Aguirre, con cuatro tiros en las piernas, y Ariel Pintos están fuera de peligro.
Testigos de los hechos aseguraron que como parte de la patota de la Unión Ferroviaria actuaron barrabravas de las hinchadas de Independiente, Ferro y Banfield. Denunciaron también a Pablo Díaz, la mano derecha del titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, como una de las personas que estaba con el grupo de la Unión Ferroviaria, y acusaron también de haber estado con ellos a un hijo del subsecretario de Transporte ferroviario, Antonio Luna.
Quedó a cargo de la investigación la fiscal de instrucción Cristina Caamaño, quien ayer recorrió el lugar donde ocurrió el asesinato y hoy comenzará a tomar declaración a los testigos.
El enfrentamiento
“El martes, Mariano había estado recorriendo las vías para sumar más gente a la protesta (de ayer). El fue uno de los que pintó la bandera de ‘trabajadores tercerizados en lucha’”, contó Darío Roseto, estudiante y compañero del chico asesinado. El conflicto gremial venía de julio pasado, en reclamo de la reincorporación de 117 trabajadores tercerizados que habían sido despedidos del Ferrocarril Roca. La empresa está gestionada por la Ugofe (Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria), integrada por el Estado y empresas concesionarias (como Ferrovías, TBA y el grupo Roggio). Con una serie de medidas de fuerza, los tercerizados habían conseguido la reincorporación de doce despedidos. Una de las protestas consistió en el corte de las vías en la estación Avellaneda, el 21 de julio pasado, cuando mantuvieron el bloqueo durante once horas. La Unión Ferroviaria, enfrentada con las agrupaciones de izquierda, comenzó una campaña de volantes y pasacalles con la leyenda “los trabajadores ferroviarios no cortamos las vías”. Los pegaron en el interior de los trenes y en las inmediaciones de la estación Avellaneda, donde ayer comenzó el enfrentamiento.
“Nos reunimos en el local del PO de Avellaneda a las 10.30”, recordó otro de los testigos, José Tejeda, delegado del Sindicato de la Industria de la Construcción y Afines. Los tercerizados habían coordinado la movida, además de con el PO, con Convergencia de Izquierda, el Movimiento Teresa Rodríguez y Quebracho. Del local marcharon a la estación Avellaneda, con la idea de cortar las vías, pero se encontraron con un operativo policial y vieron que cerca de las vías ya estaba el grupo de la Unión Ferroviaria. Comenzaron a caminar, entonces, hacia la estación Hipólito Yrigoyen, para el lado de Constitución. “Pasando el puente Bosch (que cruza el Riachuelo y une a Avellaneda con Barracas) los de la Unión Ferroviaria nos empezaron a tirar piedras desde arriba, la policía también nos tiró balas de goma”, contó Tejeda, y luego hizo un cordón entre los dos grupos que puso transitoriamente freno al enfrentamiento. Al ver que no podrían cortar las vías, los tercerizados se retiraron a dos cuadras de la estación Yrigoyen y allí armaron una asamblea para discutir qué hacer. Un cordón policial separaba a los dos grupos, pero en algún momento ese cordón se abrió. Los que hacían la asamblea vieron que los de la Unión Ferroviaria se acercaban corriendo.
“Les dijimos a las mujeres que corrieran y armamos un cordón nosotros”, agregó Diego Cardías, uno de los tercerizados despedidos. Los dos grupos se enfrentaron a los golpes en la calle. “Fue un enfrentamiento con piedras y palos, porque nosotros nos defendimos, les pegamos, pero con piedras y con palos, nosotros no teníamos armas de fuego”, señaló Tejeda. La pelea duró más de 10 minutos. Algunos testigos hablaron incluso de veinte, aunque nadie tenía una noción exacta de su duración. “Ellos tuvieron que retroceder, empezaron a volver hacia atrás, y entonces, mientras se estaban yendo, vi cómo uno sacaba un arma y empezaba a tirar”, señaló Roseto. El testigo vio a un solo tirador, con un arma de puño. Otros vieron a dos hombres armados, y otros a tres. Lisandro Martínez, responsable del PO Zona Sur, vio a dos tiradores, “uno con una escopeta recortada”. José Tejeda vio a “tres hombres armados, con armas de mano”.
Tejeda tenía al lado a Mariano Ferreyra. Cuando lo vio caer –contó– creyó que había tenido un ataque de epilepsia, porque no le vio la herida de bala en el tórax. En la confusión de la pelea, aunque oyó los disparos, no pensó que les estaban tirando al cuerpo. “Los tomé como disparos al aire.” Pero al tratar de auxiliarlo notó que el chico “temblaba y se había orinado” y se dio cuenta de que estaba grave. Lo subieron vivo a la ambulancia que lo llevaría al hospital Argerich.
Los consultados dijeron que les dispararon desde una distancia de cincuenta metros, aproximadamente. También aseguraron que los agresores, al retirarse, pasaron al lado de tres patrulleros sin que los detuvieran. Por eso ayer denunciaron que hubo una zona liberada (porque la patota pudo llegar hasta ellos, lo que indicaría que el cordón policial fue levantado) y reclamaron que se investigara además por qué la Federal no detuvo a nadie.
Lo que dijo Pedraza
El titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, reconoció que fueron integrantes de su gremio los que se enfrentaron con los tercerizados y la militancia de izquierda. Admitió también que lo hicieron para impedir que cortaran las vías, pero defendió lo hecho con un argumento de antología: “Los trabajadores defendieron sus fuentes de trabajo”. Por supuesto, negó que los autores de los disparos pertenecieran a su sindicato.
Desde el gobierno nacional, que salió a repudiar el asesinato y la violencia sindical, hubo una promesa de esclarecer quiénes fueron “los autores materiales e intelectuales del hecho”. Aunque la actuación de la Policía Federal –específicamente, que no haya intervenido para impedir la violencia, ni haya detenido a los agresores – generó más de una duda entre los funcionarios, no hubo declaraciones que hicieran público el malestar con el rol de la policía.
Hoy habrá una marcha a la Plaza de Mayo convocada por la izquierda y un paro nacional, que coincidieron en llamar los dos sectores internos de la CTA.
Morir por participar de una manifestación sindical, y en el marco de una pelea entre gremios, era algo inimaginable, un hecho no pensado como posible, más bien cosa de otra época. Sin embargo, en los últimos años una serie de episodios de creciente violencia sindical se han venido sucediendo: las patotas de la Unión Tranviarios Automotor contra la organización de los trabajadores del subte, los grupos de la Uocra contra los desocupados que armaron cooperativas de la construcción, las amenazas de la UTA para impedir que los chóferes alineados con la CTA realizaran una protesta en la terminal de Retiro fueron algunos de ellos. En muchos de estos casos se había denunciado la ostentación de armas. Nadie podía haberlo tomado demasiado en serio, hasta ayer.
Repudio generalizado
La FTV (Federación de Tierra y Vivienda) y la CMP (Central de Movimientos Populares) expresó su más profundo pesar por el asesinato del militante de la FUBA y del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, y se suma a la exigencia de juicio y castigo a los culpables de tal luctuoso crimen.
"Repudiamos el accionar de estas bandas armadas de la burocracia sindical asociada a las peores prácticas de la política en la Argentina y una vez más abogamos para que los trabajadores argentinos puedan gozar de libertad y democracia sindical. Con el deseo de un pronto restablecimiento de los heridos, nuestras condolencias a los dirigentes de la FUBA y del Partido Obrero y nuestro compromiso solidario con este sector de la clase obrera argentina agredida salvajemente."
Debido al asesinato de Mariano Ferreira, el sindicato ha decididio convocar a un paro de 24 hs. a partir de las 0.00 horas del día de hoy (21 de octubre) y a una movilización, a las 17.00 hs. convocada en Corrientes y Callao, así como cualquier otra acción de repudio por estos hechos.
La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte condenó enérgicamente los violentos sucesos ocurridos a la altura de Barracas en el ex Ferrocarril Roca. "El lamentable saldo de un muerto y heridos debe llamar a la serenidad a todos los sectores involucrados al efecto de encontrar una vía de negociación y dialogo. Como trabajadores organizados no podemos compartir esta metodología, al tiempo que solicitamos en carácter de urgente la intervención de la justicia para aclarar este desgraciado hecho."
La Federación Judicial Argentina (FJA-CTA) expresó su más enérgico repudio y profundo dolor ante los hechos gravísimos sucedidos en el cual una patota vinculada a la Unión Ferroviaria de la CGT asesinó a un joven compañero trabajador y atacó e hirió a otros. Ante tal situación, esta Federación resuelvió adherir al Paro Nacional de este jueves 21 de octubre convocado por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y diversas organizaciones sindicales como así también a participar de la movilización que se realizará en la Ciudad de Buenos Aires a las 17 horas, y en todas las ciudades del interior del país donde la Central promueva acciones similares.
"Hechos de esta magnitud, como los que han tomado estado público en esta trágica jornada no pueden ni deben pasar desapercibidos para la clase trabajadora ni para la sociedad en general, más aún cuando es evidente que este tipos de prácticas no son situaciones aisladas, si no que son metodologías comunes para aquellos representantes de lo peor de la burocracia sindical que actúan como brazos armados de los patrones y gobiernos de turno haciendo el trabajo sucio del aparato represor, como últimamente también lo han sido los atentados sufridos en las sedes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) de las ciudades de Buenos Aires y Paraná. Es por ello que, desde la Federación Judicial Argentina (FJA-CTA) también exigimos a las autoridades nacionales del Gobierno y de la Justicia que actúen con la premura y celeridad que situaciones de esta naturaleza ameritan para encontrar, juzgar y condenar a los responsables materiales y políticos de tan aberrante hecho. Nuestro país no puede tolerar más que trabajadores y militantes sean impunemente asesinados como lo han sido Víctor Choque en Tierra del Fuego, Ojeda y Escobar en Corrientes, Teresa Rodríguez y Carlos Fuentealba en Neuquén, Kostecki y Santillán en el Puente Avellaneda y los más de 30 compañeros en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001."
La Confederación General del Trabajo repudió enérgicamente los hechos de violencia ocurridos en Avellaneda, que costo la vida de un joven y varios heridos, algunos de gravedad. Reclamaron un rápido esclarecimiento y las prontas sanciones que corresponden a los responsables de esos hechos de violencia.
La presidente argentina, Cristina Fernández, expresó su más enérgica condena al asesinato de un joven manifestante del Partido Obrero, ocurrido durante un enfrentamiento entre trabajadores ferroviarios.
En declaraciones a la prensa, la dignataria subrayó que, sin embargo, no basta con eso y anunció que los órganos competentes van a trabajar muy fuerte en la identificación de los autores materiales e intelectuales del crimen.
Aseguró que la justicia cuenta con mucho material filmado sobre los incidentes, que involucraron a trabajadores tercerizados de la línea Roca del ferrocarril metropolitano, miembros de organizaciones políticas y sociales, e integrantes de la Unión Ferroviaria.
Organizaciones Sociales
Repudiamos el asesinato y condenamos el accionar de las patotas
Repudiamos el asesinato de Mariano Ferreyra y la violencia irracional que dejó varios heridos de bala y exigimos se realice una profunda investigación para determinar tanto a los autores materiales como a los responsables intelectuales, políticos o sindicales.
Como militantes de movimientos y organizaciones sociales que siempre estuvimos en la calle exigiendo verdad y justicia, condenamos el accionar de cualquier patota, sin importar a qué intereses responden.
Estamos convencidos que no existe reivindicación ni debate sindical que justifique acciones de este tipo. Nuestra larga historia de lucha nos ha demostrado que estos hechos siempre perjudican a nuestro pueblo para favorecer a los sectores antidemocráticos.
Edgardo Depetri, Frente Transversal; Emilio Pérsico, Movimiento Evita; Francisco “Barba” Gutiérrez, Intendente de Quilmes; Mario Secco, Intendente de Ensenada; Aldo San Pedro, Intendente de Bragado; Quito Aragón, Martín Fierro; Marcelo Koenig, Peronismo Revolucionario; Pacha Velazco, CNP 25; Gustavo Cardesa, Partido Intransigente; Eduardo Sigal, Frente Grande; Gastón Arizpe, Octubres; Héctor Gallego Fernandez, Peronismo Militante; Juan Cruz Dafunchio, Aníbal Verón; Andrés Larroque, La Campora; Mariana Grass, Bicentenario; Rodolfo Fernández, Partido Proyecto Popular; Jorge Pereyra, PCCE; Agustina Albistur, Perukas; Luis Vivona, Agrupación Pueblo; Pata Álvarez, La Hora de los Pueblos; Luis Caro, Fabricas Recuperadas; Eduardo Nero, Mov. Andresito; Walter Formento, ENPL; Lorena Pokoy, German Abdala; Lito Borello, Comedor Los Pibes; Omar Burlan, Evita Compañera; Marcelo Yaquet (Gaucho), 17 de Agosto; Marisa Muñoz, Mov. 8 de Octubre.
Elsa Rodríguez, de 60 años, recibió una balazo en la cabeza y está en coma, tras ser operada en el Hospital Argerich. Según el último parte médico, permanece conectada a un respirador artificial en estado “grave” y con “pronóstico reservado”. Los otros dos heridos, Nelson Aguirre, con cuatro tiros en las piernas, y Ariel Pintos están fuera de peligro.
Testigos de los hechos aseguraron que como parte de la patota de la Unión Ferroviaria actuaron barrabravas de las hinchadas de Independiente, Ferro y Banfield. Denunciaron también a Pablo Díaz, la mano derecha del titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, como una de las personas que estaba con el grupo de la Unión Ferroviaria, y acusaron también de haber estado con ellos a un hijo del subsecretario de Transporte ferroviario, Antonio Luna.
Quedó a cargo de la investigación la fiscal de instrucción Cristina Caamaño, quien ayer recorrió el lugar donde ocurrió el asesinato y hoy comenzará a tomar declaración a los testigos.
El enfrentamiento
“El martes, Mariano había estado recorriendo las vías para sumar más gente a la protesta (de ayer). El fue uno de los que pintó la bandera de ‘trabajadores tercerizados en lucha’”, contó Darío Roseto, estudiante y compañero del chico asesinado. El conflicto gremial venía de julio pasado, en reclamo de la reincorporación de 117 trabajadores tercerizados que habían sido despedidos del Ferrocarril Roca. La empresa está gestionada por la Ugofe (Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria), integrada por el Estado y empresas concesionarias (como Ferrovías, TBA y el grupo Roggio). Con una serie de medidas de fuerza, los tercerizados habían conseguido la reincorporación de doce despedidos. Una de las protestas consistió en el corte de las vías en la estación Avellaneda, el 21 de julio pasado, cuando mantuvieron el bloqueo durante once horas. La Unión Ferroviaria, enfrentada con las agrupaciones de izquierda, comenzó una campaña de volantes y pasacalles con la leyenda “los trabajadores ferroviarios no cortamos las vías”. Los pegaron en el interior de los trenes y en las inmediaciones de la estación Avellaneda, donde ayer comenzó el enfrentamiento.
“Nos reunimos en el local del PO de Avellaneda a las 10.30”, recordó otro de los testigos, José Tejeda, delegado del Sindicato de la Industria de la Construcción y Afines. Los tercerizados habían coordinado la movida, además de con el PO, con Convergencia de Izquierda, el Movimiento Teresa Rodríguez y Quebracho. Del local marcharon a la estación Avellaneda, con la idea de cortar las vías, pero se encontraron con un operativo policial y vieron que cerca de las vías ya estaba el grupo de la Unión Ferroviaria. Comenzaron a caminar, entonces, hacia la estación Hipólito Yrigoyen, para el lado de Constitución. “Pasando el puente Bosch (que cruza el Riachuelo y une a Avellaneda con Barracas) los de la Unión Ferroviaria nos empezaron a tirar piedras desde arriba, la policía también nos tiró balas de goma”, contó Tejeda, y luego hizo un cordón entre los dos grupos que puso transitoriamente freno al enfrentamiento. Al ver que no podrían cortar las vías, los tercerizados se retiraron a dos cuadras de la estación Yrigoyen y allí armaron una asamblea para discutir qué hacer. Un cordón policial separaba a los dos grupos, pero en algún momento ese cordón se abrió. Los que hacían la asamblea vieron que los de la Unión Ferroviaria se acercaban corriendo.
“Les dijimos a las mujeres que corrieran y armamos un cordón nosotros”, agregó Diego Cardías, uno de los tercerizados despedidos. Los dos grupos se enfrentaron a los golpes en la calle. “Fue un enfrentamiento con piedras y palos, porque nosotros nos defendimos, les pegamos, pero con piedras y con palos, nosotros no teníamos armas de fuego”, señaló Tejeda. La pelea duró más de 10 minutos. Algunos testigos hablaron incluso de veinte, aunque nadie tenía una noción exacta de su duración. “Ellos tuvieron que retroceder, empezaron a volver hacia atrás, y entonces, mientras se estaban yendo, vi cómo uno sacaba un arma y empezaba a tirar”, señaló Roseto. El testigo vio a un solo tirador, con un arma de puño. Otros vieron a dos hombres armados, y otros a tres. Lisandro Martínez, responsable del PO Zona Sur, vio a dos tiradores, “uno con una escopeta recortada”. José Tejeda vio a “tres hombres armados, con armas de mano”.
Tejeda tenía al lado a Mariano Ferreyra. Cuando lo vio caer –contó– creyó que había tenido un ataque de epilepsia, porque no le vio la herida de bala en el tórax. En la confusión de la pelea, aunque oyó los disparos, no pensó que les estaban tirando al cuerpo. “Los tomé como disparos al aire.” Pero al tratar de auxiliarlo notó que el chico “temblaba y se había orinado” y se dio cuenta de que estaba grave. Lo subieron vivo a la ambulancia que lo llevaría al hospital Argerich.
Los consultados dijeron que les dispararon desde una distancia de cincuenta metros, aproximadamente. También aseguraron que los agresores, al retirarse, pasaron al lado de tres patrulleros sin que los detuvieran. Por eso ayer denunciaron que hubo una zona liberada (porque la patota pudo llegar hasta ellos, lo que indicaría que el cordón policial fue levantado) y reclamaron que se investigara además por qué la Federal no detuvo a nadie.
Lo que dijo Pedraza
El titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, reconoció que fueron integrantes de su gremio los que se enfrentaron con los tercerizados y la militancia de izquierda. Admitió también que lo hicieron para impedir que cortaran las vías, pero defendió lo hecho con un argumento de antología: “Los trabajadores defendieron sus fuentes de trabajo”. Por supuesto, negó que los autores de los disparos pertenecieran a su sindicato.
Desde el gobierno nacional, que salió a repudiar el asesinato y la violencia sindical, hubo una promesa de esclarecer quiénes fueron “los autores materiales e intelectuales del hecho”. Aunque la actuación de la Policía Federal –específicamente, que no haya intervenido para impedir la violencia, ni haya detenido a los agresores – generó más de una duda entre los funcionarios, no hubo declaraciones que hicieran público el malestar con el rol de la policía.
Hoy habrá una marcha a la Plaza de Mayo convocada por la izquierda y un paro nacional, que coincidieron en llamar los dos sectores internos de la CTA.
Morir por participar de una manifestación sindical, y en el marco de una pelea entre gremios, era algo inimaginable, un hecho no pensado como posible, más bien cosa de otra época. Sin embargo, en los últimos años una serie de episodios de creciente violencia sindical se han venido sucediendo: las patotas de la Unión Tranviarios Automotor contra la organización de los trabajadores del subte, los grupos de la Uocra contra los desocupados que armaron cooperativas de la construcción, las amenazas de la UTA para impedir que los chóferes alineados con la CTA realizaran una protesta en la terminal de Retiro fueron algunos de ellos. En muchos de estos casos se había denunciado la ostentación de armas. Nadie podía haberlo tomado demasiado en serio, hasta ayer.
Repudio generalizado
La FTV (Federación de Tierra y Vivienda) y la CMP (Central de Movimientos Populares) expresó su más profundo pesar por el asesinato del militante de la FUBA y del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, y se suma a la exigencia de juicio y castigo a los culpables de tal luctuoso crimen.
"Repudiamos el accionar de estas bandas armadas de la burocracia sindical asociada a las peores prácticas de la política en la Argentina y una vez más abogamos para que los trabajadores argentinos puedan gozar de libertad y democracia sindical. Con el deseo de un pronto restablecimiento de los heridos, nuestras condolencias a los dirigentes de la FUBA y del Partido Obrero y nuestro compromiso solidario con este sector de la clase obrera argentina agredida salvajemente."
Debido al asesinato de Mariano Ferreira, el sindicato ha decididio convocar a un paro de 24 hs. a partir de las 0.00 horas del día de hoy (21 de octubre) y a una movilización, a las 17.00 hs. convocada en Corrientes y Callao, así como cualquier otra acción de repudio por estos hechos.
La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte condenó enérgicamente los violentos sucesos ocurridos a la altura de Barracas en el ex Ferrocarril Roca. "El lamentable saldo de un muerto y heridos debe llamar a la serenidad a todos los sectores involucrados al efecto de encontrar una vía de negociación y dialogo. Como trabajadores organizados no podemos compartir esta metodología, al tiempo que solicitamos en carácter de urgente la intervención de la justicia para aclarar este desgraciado hecho."
La Federación Judicial Argentina (FJA-CTA) expresó su más enérgico repudio y profundo dolor ante los hechos gravísimos sucedidos en el cual una patota vinculada a la Unión Ferroviaria de la CGT asesinó a un joven compañero trabajador y atacó e hirió a otros. Ante tal situación, esta Federación resuelvió adherir al Paro Nacional de este jueves 21 de octubre convocado por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y diversas organizaciones sindicales como así también a participar de la movilización que se realizará en la Ciudad de Buenos Aires a las 17 horas, y en todas las ciudades del interior del país donde la Central promueva acciones similares.
"Hechos de esta magnitud, como los que han tomado estado público en esta trágica jornada no pueden ni deben pasar desapercibidos para la clase trabajadora ni para la sociedad en general, más aún cuando es evidente que este tipos de prácticas no son situaciones aisladas, si no que son metodologías comunes para aquellos representantes de lo peor de la burocracia sindical que actúan como brazos armados de los patrones y gobiernos de turno haciendo el trabajo sucio del aparato represor, como últimamente también lo han sido los atentados sufridos en las sedes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) de las ciudades de Buenos Aires y Paraná. Es por ello que, desde la Federación Judicial Argentina (FJA-CTA) también exigimos a las autoridades nacionales del Gobierno y de la Justicia que actúen con la premura y celeridad que situaciones de esta naturaleza ameritan para encontrar, juzgar y condenar a los responsables materiales y políticos de tan aberrante hecho. Nuestro país no puede tolerar más que trabajadores y militantes sean impunemente asesinados como lo han sido Víctor Choque en Tierra del Fuego, Ojeda y Escobar en Corrientes, Teresa Rodríguez y Carlos Fuentealba en Neuquén, Kostecki y Santillán en el Puente Avellaneda y los más de 30 compañeros en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001."
La Confederación General del Trabajo repudió enérgicamente los hechos de violencia ocurridos en Avellaneda, que costo la vida de un joven y varios heridos, algunos de gravedad. Reclamaron un rápido esclarecimiento y las prontas sanciones que corresponden a los responsables de esos hechos de violencia.
La presidente argentina, Cristina Fernández, expresó su más enérgica condena al asesinato de un joven manifestante del Partido Obrero, ocurrido durante un enfrentamiento entre trabajadores ferroviarios.
En declaraciones a la prensa, la dignataria subrayó que, sin embargo, no basta con eso y anunció que los órganos competentes van a trabajar muy fuerte en la identificación de los autores materiales e intelectuales del crimen.
Aseguró que la justicia cuenta con mucho material filmado sobre los incidentes, que involucraron a trabajadores tercerizados de la línea Roca del ferrocarril metropolitano, miembros de organizaciones políticas y sociales, e integrantes de la Unión Ferroviaria.
Organizaciones Sociales
Repudiamos el asesinato y condenamos el accionar de las patotas
Repudiamos el asesinato de Mariano Ferreyra y la violencia irracional que dejó varios heridos de bala y exigimos se realice una profunda investigación para determinar tanto a los autores materiales como a los responsables intelectuales, políticos o sindicales.
Como militantes de movimientos y organizaciones sociales que siempre estuvimos en la calle exigiendo verdad y justicia, condenamos el accionar de cualquier patota, sin importar a qué intereses responden.
Estamos convencidos que no existe reivindicación ni debate sindical que justifique acciones de este tipo. Nuestra larga historia de lucha nos ha demostrado que estos hechos siempre perjudican a nuestro pueblo para favorecer a los sectores antidemocráticos.
Edgardo Depetri, Frente Transversal; Emilio Pérsico, Movimiento Evita; Francisco “Barba” Gutiérrez, Intendente de Quilmes; Mario Secco, Intendente de Ensenada; Aldo San Pedro, Intendente de Bragado; Quito Aragón, Martín Fierro; Marcelo Koenig, Peronismo Revolucionario; Pacha Velazco, CNP 25; Gustavo Cardesa, Partido Intransigente; Eduardo Sigal, Frente Grande; Gastón Arizpe, Octubres; Héctor Gallego Fernandez, Peronismo Militante; Juan Cruz Dafunchio, Aníbal Verón; Andrés Larroque, La Campora; Mariana Grass, Bicentenario; Rodolfo Fernández, Partido Proyecto Popular; Jorge Pereyra, PCCE; Agustina Albistur, Perukas; Luis Vivona, Agrupación Pueblo; Pata Álvarez, La Hora de los Pueblos; Luis Caro, Fabricas Recuperadas; Eduardo Nero, Mov. Andresito; Walter Formento, ENPL; Lorena Pokoy, German Abdala; Lito Borello, Comedor Los Pibes; Omar Burlan, Evita Compañera; Marcelo Yaquet (Gaucho), 17 de Agosto; Marisa Muñoz, Mov. 8 de Octubre.
La movilización de trabajadores frente al asesinato y la cuestión de la burocracia sindical
AnRed
Los hechos son conocidos y dolorosos. Durante la tarde del miércoles, una manifestación de trabajadores terciarizados del Ferrocarril Roca fue reprimida violentamente por un grupo de la Unión Ferroviaria (UF). Estos asesinaron a Mariano Ferreyra - militante del Partido Obrero y estudiante de la Universidad de Buenos Aires- y dejaron en estado grave a otra trabajadora de 56 años. Ella se encuentra en el Hospital Argerich, según los últimos partes médicos, luchando entre la vida y la muerte.
Rápidamente circuló la noticia entre los movimientos sociales, concentrándose en Callao y Corrientes, en la Ciudad de Buenos Aires, hacia las 15:30 horas. Los primeros fueron activistas universitarios (FUBA) y partidarios de izquierda. Los trabajadores de Subterráneos, confirmando su papel estratégico, paralizaron las labores entre las 17 y 18 horas. También paró el FFCC Sarmiento (no el Roca). Desde la CTA se convocó a un paro nacional para el día de ayer, jueves 21 de octubre. Se adhirió la CTERA, la confederación docente, un dato importante en el contexto de las diferencias que dividen actualmente a la CTA entre el sector Micheli (ATE), más oposicionista, y el sector docente, más proclive a un apoyo crítico del gobierno nacional. Frente al asesinato provocado por la burocracia de la CGT, las corrientes internas de CTA se unen en una acción solidaria.
El recurso a la violencia física por parte de una organización sindical plantea nuevamente la cuestión de la “burocracia sindical”. ¿No confirma la “Masacre de Avellaneda” que la dirección de los sindicatos actuales se mantiene únicamente mediante la coerción y por su “matrimonio” con las empresas y el estado? ¿O lo que llamamos burocracia sindical es la expresión de una parte de los trabajadores, mayoritaria, o por lo menos significativa? ¿Tiene la burocracia sindical base entre los trabajadores?
Tradicionalmente, el marxismo ha afirmado que la burocracia sindical es una casta parasitaria de las empresas y el estado (de “la burguesía”), que hace mucho ha dejado de representar a la clase trabajadora. Como categoría la burocracia no es una clase, sino un grupo de distinto carácter. (Otra cuestión que nos desviaría, aunque importante para ser anotada al pie, es de qué manera el marxismo más clásico, que solo analiza en términos de clase, puede explicar esta anomalía teórica, la centralidad histórica que adquieren agrupamientos que no son clases).
Esta teoría marxista clásica parece confirmarse hoy. Sin embargo frente a esta tesis se ha sostenido otra que afirma que la “burocracia” es un aparato pero con un pie fuerte en la conciencia corporativista, pro-empresaria, o particularista, de parte de los mismos trabajadores. Para esta segunda teoría marxista, lo burocrático es una forma de expresión de una clase que se encuentra en una relación no antagónica, sino subordinada, con el capital y el estado. Estos trabajadores conforman una clase porque hasta cierto punto luchan contra el capital y el estado (esta sería la caracterización entonces del movimiento sindical peronista).
De esta opinión participan nuevos militantes sindicales, de izquierda, y académicos marxistas. ¿Cuál es el enfoque que mejor cuadra con la realidad? ¿Cuál tesis sirve mejor a un movimiento que lucha por el cambio social o por el socialismo?
No se puede decir que la “burocracia” no tenga base. El viernes pasado el titular de la CGT y Camioneros, Hugo Moyano, realizó una concentración enorme en la cancha de River Plate. Las elecciones sindicales son un indicador más complicado para “medirlo”, ya que usualmente hay fraude o manipulación de los resultados. El hecho de que la patota de la Unión Ferroviaria estuviese dirigida por el hijo del titular de la dependencia estatal que regula el transporte ferroviario nos habla de un sindicato que se reproduce como aparato por estar enquistado en los favores de los gobiernos y de las empresas.
En nuestra perspectiva, la lucha por sindicatos en una estrategia de poder popular se fortalece comprendiendo la amarga verdad: el aparato sindical tiene basamento en una forma de conciencia obrera. Esta mentalidad obrera no es antagónica al estado y el capital, pero no por ello deja de ser una forma de conciencia colectiva real. Del mismo modo, esta conciencia está en movimiento, y las luchas pueden ayudar a este cambio. Situaciones como las de hoy precisamente pueden catalizar esta crisis en el seno de las conciencias.
En entrevista a CN5, un delegado de la línea de Constitución de subterráneos expresa esta idea: cuando el periodista le pregunta si el servicio ferroviario fue afectado en la línea Roca, el delegado responde que no, ya que “en Constitución son mayoritarios la Unión Ferroviaria y La Fraternidad, pero aquí somos mayoritarios la nueva agrupación del sindicato de subtes. Desde el movimiento obrero tenemos que aprender a organizarnos en base a las diferencias, y no reprimirlas con la muerte”.
Ayer hubo paro en el sector público y algunos sectores privados. El mensaje de fondo es que hay otro movimiento obrero por el cambio social y el poder popular. Un movimiento que se define no solo por mejores acuerdos salariales, sino por otra sociedad más justa y solidaria.
* Andrés Pissani es docente de historia en la Universidad Nacional de Luján.
Fuente original: http://www.anred.org/article.php3?id_article=3776
Rápidamente circuló la noticia entre los movimientos sociales, concentrándose en Callao y Corrientes, en la Ciudad de Buenos Aires, hacia las 15:30 horas. Los primeros fueron activistas universitarios (FUBA) y partidarios de izquierda. Los trabajadores de Subterráneos, confirmando su papel estratégico, paralizaron las labores entre las 17 y 18 horas. También paró el FFCC Sarmiento (no el Roca). Desde la CTA se convocó a un paro nacional para el día de ayer, jueves 21 de octubre. Se adhirió la CTERA, la confederación docente, un dato importante en el contexto de las diferencias que dividen actualmente a la CTA entre el sector Micheli (ATE), más oposicionista, y el sector docente, más proclive a un apoyo crítico del gobierno nacional. Frente al asesinato provocado por la burocracia de la CGT, las corrientes internas de CTA se unen en una acción solidaria.
El recurso a la violencia física por parte de una organización sindical plantea nuevamente la cuestión de la “burocracia sindical”. ¿No confirma la “Masacre de Avellaneda” que la dirección de los sindicatos actuales se mantiene únicamente mediante la coerción y por su “matrimonio” con las empresas y el estado? ¿O lo que llamamos burocracia sindical es la expresión de una parte de los trabajadores, mayoritaria, o por lo menos significativa? ¿Tiene la burocracia sindical base entre los trabajadores?
Tradicionalmente, el marxismo ha afirmado que la burocracia sindical es una casta parasitaria de las empresas y el estado (de “la burguesía”), que hace mucho ha dejado de representar a la clase trabajadora. Como categoría la burocracia no es una clase, sino un grupo de distinto carácter. (Otra cuestión que nos desviaría, aunque importante para ser anotada al pie, es de qué manera el marxismo más clásico, que solo analiza en términos de clase, puede explicar esta anomalía teórica, la centralidad histórica que adquieren agrupamientos que no son clases).
Esta teoría marxista clásica parece confirmarse hoy. Sin embargo frente a esta tesis se ha sostenido otra que afirma que la “burocracia” es un aparato pero con un pie fuerte en la conciencia corporativista, pro-empresaria, o particularista, de parte de los mismos trabajadores. Para esta segunda teoría marxista, lo burocrático es una forma de expresión de una clase que se encuentra en una relación no antagónica, sino subordinada, con el capital y el estado. Estos trabajadores conforman una clase porque hasta cierto punto luchan contra el capital y el estado (esta sería la caracterización entonces del movimiento sindical peronista).
De esta opinión participan nuevos militantes sindicales, de izquierda, y académicos marxistas. ¿Cuál es el enfoque que mejor cuadra con la realidad? ¿Cuál tesis sirve mejor a un movimiento que lucha por el cambio social o por el socialismo?
No se puede decir que la “burocracia” no tenga base. El viernes pasado el titular de la CGT y Camioneros, Hugo Moyano, realizó una concentración enorme en la cancha de River Plate. Las elecciones sindicales son un indicador más complicado para “medirlo”, ya que usualmente hay fraude o manipulación de los resultados. El hecho de que la patota de la Unión Ferroviaria estuviese dirigida por el hijo del titular de la dependencia estatal que regula el transporte ferroviario nos habla de un sindicato que se reproduce como aparato por estar enquistado en los favores de los gobiernos y de las empresas.
En nuestra perspectiva, la lucha por sindicatos en una estrategia de poder popular se fortalece comprendiendo la amarga verdad: el aparato sindical tiene basamento en una forma de conciencia obrera. Esta mentalidad obrera no es antagónica al estado y el capital, pero no por ello deja de ser una forma de conciencia colectiva real. Del mismo modo, esta conciencia está en movimiento, y las luchas pueden ayudar a este cambio. Situaciones como las de hoy precisamente pueden catalizar esta crisis en el seno de las conciencias.
En entrevista a CN5, un delegado de la línea de Constitución de subterráneos expresa esta idea: cuando el periodista le pregunta si el servicio ferroviario fue afectado en la línea Roca, el delegado responde que no, ya que “en Constitución son mayoritarios la Unión Ferroviaria y La Fraternidad, pero aquí somos mayoritarios la nueva agrupación del sindicato de subtes. Desde el movimiento obrero tenemos que aprender a organizarnos en base a las diferencias, y no reprimirlas con la muerte”.
Ayer hubo paro en el sector público y algunos sectores privados. El mensaje de fondo es que hay otro movimiento obrero por el cambio social y el poder popular. Un movimiento que se define no solo por mejores acuerdos salariales, sino por otra sociedad más justa y solidaria.
* Andrés Pissani es docente de historia en la Universidad Nacional de Luján.
Fuente original: http://www.anred.org/article.php3?id_article=3776

